7 de abril de 2016

7 Abril, Día Mundial de la Salud: 7 consejos para una alimentación de 10

Decir adiós a los azúcares refinados o comer 5 veces al día, dos de las bases para una educación saludable.
Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud, una jornada muy destacada en la que queremos poner especial hincapié en los hábitos alimenticios que pueden ayudarte a conseguir una salud de hierro y una vida muy plena.
Y es que comer bien no significa "estar a dieta" sino mantener unas sencillas pautas que te llevarán a sentirte mucho mejor por fuera y por dentro. Porque muchas veces el cansancio generalizado que sentimos y que se alarga durante todo el día o el aspecto apagado de nuestra piel se deben a que nuestra alimentación no está siendo del todo correcta.
Es verdad que el actual ritmo de vida no nos permite pararnos mucho a pensar en lo que nos llevamos a la boca, pero hacer un pequeño ejercicio de reflexión antes de lanzarse a la máquina de snack más cercana puede traducirse en una acción que nuestro organismo nos agradecerá.
Para ayudarte a conocer los secretos que esconde una alimentación 10 nos trasladamos a Doha (Qatar) donde a través de la Healthy Food Initiative conocimos de primera mano las pautas de una alimentación sana y equilibrada. 
1. COME DE TODO PERO SIN ABUSAR
Las dietas milagro que prometen acabar con tus kilos de más a golpe de eliminar alimentos de tu dieta son un arma de doble filo. No sólo porque recuperarás lo perdido en pocos meses sino porque la base de una buena alimentación es una dieta equilibrada donde no falten los azúcares, hidratos de carbono, proteínas y lípidos (grasas). Eso sí, siempre dando mayor protagonismo en nuestro plato a las proteínas y grasas de origen vegetal que a las de animal.
2. CUIDADO CON LAS RACIONES
Esperar a la hora de la comida para atiborrarse con un súper menú no ayudará a tu organismo. Por eso, es mucho mejor realizar cinco comidas al día para comer pequeñas raciones y no acabar nunca con la sensación de pesadez que puede provocar una gran comilona.
3. DI 'NO' AL AZÚCAR REFINADO
Si piensas que no tomas mucho azúcar porque nunca lo echas en tu café o eres más de refrescos light estás muy equivocado. El azúcar refinado está en la mayoría de productos industriales que tomamos, desde snacks salados a chocolatinas o todo tipo de galletas o bollería industrial.
Por ese motivo, da carpetazo a los productos industriales y pásate a todo lo artesanal. 
4. BAJA EL SODIO Y LÁNZATE AL POTASIO
Cuando en las botellas de agua mineral veas el 'indicada para la preparación de alimentos infantiles y dietas pobres en sodio' no pienses que no va contigo.
El exceso de sodio no ayuda nada a tu sistema circulatorio y menos si sufres retención de líquidos, esa que tiene mucha parte de culpa en la tan odiada celulitis. Por ese motivo, deja a un lado los productos con mucha sal y déjate seducir por el potasio comiendo plátanos y hortalizas como las habas o el brócoli.
5. ¡QUÉ NO FALTE LA VITAMINA C!
¿Cuántas veces hemos oído las propiedades que tiene la vitamina C? ¿Y aún te resistes a tomarla? Mal. A partir de ahora conviértete en amigo de todos los alimentos ricos en vitamina C como las frutas cítricas, el tomate o el brócoli.
Y es que además de ayudarte en tu cuerpo conseguirás una piel más radiante gracias a su poder sintetizando el colágeno presente en nuestra dermis.
6. SÍ AL AGUA NO AL ALCOHOL
Beber dos litros de agua al día tiene innumerables benecifios para tu salud pero si luego el fin de semana te pasas con el gin tonic, los resultados difícilmente se notarán.
Por eso, reduce el consumo de alcohol y empieza a disfrutar de los zumos de frutas y verduras naturales que tanto furor han causado entre los famosos. Ahora que llega el buen tiempo, son la mejor manera de refrescarte y mantenerte hidratado.
7. NO TE OBSESIONES
Y por último y más importante, no te obsesiones. Medir cada cosa que comes y contar cada caloría sólo puede conseguir que no disfrutes de nada.

Así que nada de obcecarse, sólo trata de cambiar poco a poco tus hábitos para conseguir pasito a pasito una alimentación 10 donde los productos naturales tengan todo el protagonismo y lo industrial quede relegado al olvido.

4 de marzo de 2016

La vigorexia, el trastorno silencioso de los fanáticos del deporte

Pasar más de 4 horas en el gimnasio es una señal de alarma que puede indicar este padecimiento.

Por:  PAULA PIMIENTO 

En la actualidad llevar una vida ‘fitness’ es un tema de salud, pero también de moda. Muchos hablan de comer saludable, de hacer ejercicio, de tener una figura atlética, pero la presión social que muchos sufren produce que realizar ejercicio se convierta en una obsesión y no en una actividad recreativa.
Recientemente se habló en medios de comunicación sobre el caso de Mary Méndez, la presentadora del programa de farándula ‘La Red’, quien reconoció en una entrevista a una revista que debido a su obsesión por el ejercicio estuvo a punto de perder a su esposo y a su familia.
Por tratarse de una conducta saludable, la actividad física no es vista como un problema. De hecho, quienes dejan de lado otras actividades y realizan esta práctica con demasiada frecuencia son vistos con buenos ojos.
Este exceso de ejercicio y el fanatismo por hacerlo es conocido como vigorexia: "Un trastorno psicológico también llamado dismorfia muscular, complejo de Adonis o adicción al deporte. Para algunos psicólogos es anorexia inversa”.
Al igual que la anorexia, una persona que padece este trastorno se preocupa en exceso por cómo luce, pero además genera una distorsión de su esquema corporal. Es decir, su concepto de sí mismos no es real en cuanto a la apariencia física.
“Se ven como personas que tienen poca masa muscular y por tanto tienen la necesidad inminente de mejorarla. La vigorexia, como toda dependencia, se da cuando hay un uso excesivo del gimnasio que produce consecuencias incluso negativas y significativas a lo largo de un periodo de tiempo”, dice la especialista.
Médicamente no existe un hallazgo que hable de la existencia de la vigorexia como enfermedad, pese a la popularidad que ha tomado con la aparición de nuevos casos.
¿Cómo identificar el trastorno?
Generalmente quien padece este trastorno no se da cuenta de que lo tiene, lo notan quienes lo rodean. Son ellos quienes finalmente acompañan el día a día de una persona que vive por el ejercicio.
Siempre se ven delgados, sin músculo y por eso requieren en su necesidad emocional aumentar la parte física. En la anorexia la persona se ve gorda y siente esa necesidad de no comer o, en el caso de los bulímicos, de bajar de peso corporal porque siempre se perciben gordos así estén en los huesos.
Para detectar si una persona sufre dicho trastorno es necesario analizar bien ciertos detalles que le pueden permitir identificar que efectivamente lo padece. Éstas son algunas señales de alerta:
- Hacer ejercicios a una intensidad que lo puede llevar a una lesión.
- Durar más de cuatro horas en el gimnasio.
- Manifestar sentirse débil y delgado, pese a estar bien físicamente.
- Obsesionarse por su figura.
- Ponerse de mal genio cuando no puede ir al gimnasio.
- Abandonar actividades de ocio diferentes al gimnasio.
- Deseos de salir del trabajo antes de lo habitual para ir a ejercitarse.
- Mirarse frecuentemente en el espejo.
- Tomarse medidas constantemente (masa muscular, peso, nivel de grasa, etc.).
Pese a ésto, médicos especialistas aseguran  que no existe una relación directa entre la asistencia al gimnasio y el trastorno. Lo que es común en todos los casos es que esta práctica de actividad física se hace en niveles que sobrepasan los límites fisiológicos y de todas las bondades que le puede ofrecer al organismo, convirtiéndose en un ente patológico que puede producir muchas alteraciones.
¿Cuál es el tratamiento más adecuado?
La vigorexia puede tratarse de dos maneras: la primera, con un psicólogo o psiquiatra que le permita realizar un proceso de mejoramiento de la autoimagen para que la persona vuelva a verse como realmente es.
Debe tener un enfoque multidisciplinario donde se maneje el aspecto psicológico enfocado en la autoimagen. Desde el punto de vista fisiológico es importante descartar que exista de base algún tipo de trastorno a nivel endocrino. Para esto es necesario hacer exámenes de laboratorio para revisar que no exista esa posible alteración.
Pese a que en los gimnasios existen especialistas en nutrición deportiva y médicos de la misma área, no es frecuente que se contemple contar con expertos en psicología que atiendan los casos de vigorexia que suelen registrarse en estos centros.
¿Quiénes la padecen más?
Cualquier persona en el mundo puede padecer de vigorexia, pero al tratarse de una enfermedad que involucra la apariencia física, son más susceptibles de caer en ella las personas que están en el mundo del espectáculo o quienes viven de su imagen. Lo que se ha logrado establecer es que se presenta más en hombres que en mujeres y que generalmente se da en edades entre los 20 y 35 años.
Saben que su imagen cuenta mucho en el momento de sus contrataciones, sin embargo, eso no quiere decir que todo el que esté en el espectáculo sufra de este trastorno porque cuida su cuerpo. En cuanto a los niños, también puede desarrollar el trastorno en la adolescencia ante su preocupación por su físico, por su autoimagen, sobre todo porque la sociedad nos vende estereotipos donde debe haber un desarrollo físico especial en hombres y mujeres, y son edades sensibles en donde los niños pueden verse inmensos en este tipo de trastornos.
Como cualquier trastorno, la vigorexia afecta no solo a la persona que la padece, sino a quienes la rodean.
Como desean estar todo el tiempo en el gimnasio, son personas que empiezan a dejar de lado su vida familiar y emocional, abandonan otras actividades, hay aislamiento y solo quieren estar con quienes refuercen su conducta”.
El trastorno se complica cuando la persona además empieza a buscar una mejora en su estado físico a través de sustancias que no han sido sugeridas por un experto.
Inician regímenes nutricionales altos en proteínas y carbohidratos, descuidando la ingesta de lípidos que son necesarios para el correcto funcionamiento del sistema endocrinológico. Adicionalmente pueden automedicarse o seguir instrucciones de alguien con el mismo trastorno y utilizar anabólicos que traen efectos secundarios”.

Médicamente no existe un hallazgo que hable de la existencia de la vigorexia como enfermedad, pese a la popularidad que ha tomado con la aparición de nuevos casos.

22 de enero de 2016

RECOMENDACIONES EJERCICIO PARA TODOS

Jóvenes (5-17 años):
1. Los niños y jóvenes de 5 a 17 años deben como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
2. La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reporta un beneficio aún mayor para la salud.
3. La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
Adultos (18-64 años):
1. Los adultos de 18 a 64 años deben dedicar como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
2. La actividad aeróbica se practicará en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo.
3. Para obtener aún mayores beneficios para la salud, los adultos de este grupo de edades deben aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
4. Dos veces o más por semana, deben realizar actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.
Adultos mayores (65 en adelante):
1. Los adultos de 65 en adelante deben dedicar 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
2. La actividad se practicará en sesiones de 10 minutos, como mínimo.
3. Para obtener mayores beneficios para la salud, los adultos de este grupo de edades deben dedicar hasta 300 minutos semanales a la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien 150 minutos semanales de actividad física aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
4. Los adultos de este grupo de edades con movilidad reducida deben realizar actividades físicas para mejorar su equilibrio e impedir las caídas, tres o más días a la semana.
5. Convendría realizar actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.
6.Cuando los adultos de mayor edad no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado.
Ejercicio cardiorrespiratorio:
En adultos debe alcanzar al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana.
Las recomendaciones de ejercicio pueden ser satisfechas a través de 30-60 minutos de ejercicio de intensidad moderada (cinco días a la semana) o 20-60 minutos de ejercicio de intensidad vigorosa (tres días a la semana).
Una sesión continua y múltiples sesiones más cortas (de por lo menos 10 minutos) son aceptables para acumular la cantidad deseada de ejercicio diario.
Debe haber una progresión gradual del tiempo de ejercicio, la frecuencia y la intensidad para lograr mejor adherencia y disminuir riesgo de lesiones.
Ejercicio de fuerzia:
Los adultos deben entrenar cada grupo muscular dos o tres días a la semana usando variedad de ejercicios, que deben ser de muy baja intensidad para las personas mayores o para los adultos sedentarios al comenzar el ejercicio.
De dos a cuatro series de cada ejercicio ayudará a los adultos a mejorar la fuerza, haciendo 8-12 repeticiones; entre 10-15 repeticiones mejorará la fuerza en personas de mediana edad y personas mayores  y entre 15-20 repeticiones mejorará la resistencia muscular.
Los adultos deben esperar por lo menos 48 horas entre las sesiones de entrenamiento de fuerza.
Ejercicio de flexibilidad:
Los adultos deben hacer ejercicios de flexibilidad por lo menos dos o tres días a la semana para mejorar el rango de movimiento.
Cada estiramiento se debe mantener durante 10-30 segundos hasta el punto de tensión o malestar leve.
Repetir cada estiramiento de dos a cuatro veces, acumulando 60 segundos por estiramiento, y variar:
estáticos, dinámicos, etc.
El ejercicio de flexibilidad es más efectivo cuando el músculo está caliente. Tratar de practicar actividad aeróbica ligera para calentar los músculos antes de estirar.
Ejercicio neuromotor: 
Ejercicio Neuromotor (a veces llamado “entrenamiento de la aptitud funcional”) se recomienda  dos o tres días a la semana.
Los ejercicios deben incluir las habilidades motrices (equilibrio, agilidad, coordinación y la marcha), el entrenamiento propioceptivo y actividades multifacéticas (como pilates y yoga ) para mejorar la función física y la prevención de caídas en los adultos mayores.

20-30 minutos por día es apropiado para el ejercicio neuromotor.

15 de diciembre de 2015

ALIMENTACIÓN Y DEPORTE

El tomar una Dieta adecuada, tanto en calidad como en cantidad, antes, durante y después de un entrenamiento ayuda a optimizar la actividad física a realizar.
Así mismo, una buena Hidratación es imprescindible tanto a nivel fisiológico como físico, ya sea bebiendo agua o bebidas a base de zumos, energéticas…
Vamos a proponeros una serie de consejos:
Antes del Ejercicio:
Unos días antes de la competición debemos tomar alimentos ricos en Hidratos de Carbono de absorción lenta: pasta, arroz, cereales, patata, legumbres…son bajos en grasa y nos ayudan a recargar el músculo.
Día de la Competición:
La comida debe realizarse preferiblemente unas 3 horas antes; rica en Hidratos de Carbono, pobres en fibra y baja en grasas.
Por Ejemplo:     Macarrones con salsa de tomate
   Ternera a la plancha con patata cocida
   Una pieza de fruta/ fruta en almíbar.
Todo dependerá de la intensidad del esfuerzo a realizar.
Hora previa a la competición:
Lo  ideal es tomar alimentos  en forma de líquidos que nos aportan una buena Hidratación e Hidratos de Carbono simples: zumos de frutas, compotas bebibles, bebida energética, frutas desecadas, plátano, barrita energética...
Después de la competición:
Ya lo hemos dado todo y sólo nos queda recuperarnos después de tanto esfuerzo. Lo importante es reponer el cuerpo lo antes posible  para minimizar el daño muscular y evitar deshidrataciones y posibles lesiones.  Zumos azucarados, bebidas energéticas, plátanos…

6 de octubre de 2015

¿CONOCES TODOS LOS BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DEPORTIVA?

Que la práctica habitual de actividad física tiene numerosos beneficios para el organismo no es nada nuevo. Además, tenemos al alcance de nuestra mano la suficiente información para concienciarnos de lo productivo que resulta a nuestro organismo la actividad física cómo hábito. No obstante, según la OMS al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud.



“Mens sana in corpore sano”

El objetivo de este post es concienciar un poco más a quien lo lea, y para ello no sólo se van a enumerar los beneficios de llevar una vida físicamente activa, sino que por cada uno de ellos se nombrarán dos inconvenientes de la inactividad física.
Retrasa el envejecimiento: La actividad física es un potente activador del sistema músculo-esquelético y de las funciones cerebrales, incrementando la calidad y la esperanza de vida.
§         La vida sedentaria se asocia a un deterioro estructural y funcional del organismo que se traduce en la aparición de diversas enfermedades que ocasionan aproximadamente 2 millones de muertes anuales, las cuales estarían relacionadas con el cáncer de colon, cáncer de mama, infartos, derrames cerebrales, entre otros.
§         La disminución de la movilidad origina la atrofia muscular, lo que origina la pérdida de la fuerza y  la disminución de la masa muscular y ósea.
Antidepresivo natural: El ejercicio y el deporte promueven una reducción significativa de la ansiedad-estrés y sus medidas fisiológicas correlacionadas.
§         La inactividad física aumenta la frecuencia, la duración y los costos de las incapacidades laborales.
§         Ante el estrés físico-emocional, los sujetos sedentarios, presentan una mayor producción de catecolaminas, cuyos efectos  incrementan el trabajo cardiovascular.
Desarrolla la agilidad mental: Activa las conexiones neuronales y por tanto beneficia el aprendizaje, la memoria, la concentración.
§         Aquellos que pasan largas horas sentados tienen más riesgo de obesidad y cinturas más anchas que los individuos que pasan más tiempo sobre sus pies.
Aumenta la capacidad socio-cognitiva: En los deportes colectivos se establecen relaciones sociales que contribuyen al equilibrio personal, al fomentar las relaciones interpersonales y su utilización como un medio de adecuación e inserción social.
§         La inactividad prolongada nos impide conocer y explorar las posibilidades de nuestro cuerpo y su interactuación con el medio.
§         Asimismo, imposibilita la interacción con el medio natural en la realización de actividades físicas en la naturaleza, privándonos de sus numerosos beneficios.

Ya en la Grecia Clásica se citaba aquella célebre frase: “mens sana in corpore sano”. Como decía al principio, esto no es nuevo. Solo hace falta concienciarse y resaltar que los beneficios de la práctica deportiva repercuten no solo en nuestro estado físico, sino que inciden de forma directa en el estado mental, psicológico, emocional y social del practicante.

15 de junio de 2015

DEBERES PARA VERANO

1. Por la mañana, de vez en cuando, camina solo por la orilla del mar. Mira cómo el sol se refleja en el agua, pensando en las cosas que más te gustan en la vida y siéntete feliz.
2. Intenta usar todas las palabras nuevas que has aprendido este año: podrás decir más cosas, podrás pensar más cosas y, cuanto más pienses, más libre te sentirás.
3. Lee lo máximo posible. No porque tengas que hacerlo. Lee porque el verano te inspira aventuras y sueños. Leyendo, te sentirás como los pájaros volando. Lee porque es la mejor forma de rebelión.
4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te hagan sentir negativo y vacío. Busca situaciones estimulantes y amigos que te aprecian y te entienden por ser quien eres.
5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes. El verano, como todas las grandes cosas, trastorna el alma. Intenta escribir un diario donde puedas escribir sobre tus sentimientos (y en septiembre, si quieres, lo leeremos juntos).
6. Baila; sin sentirte avergonzado. En la calle cerca de tu casa o en tu habitación. El verano es un baile. Sería una vergüenza no formar parte de él.
7. Al menos una vez, tienes que ver amanecer. Estar ahí en silencio y respirar. Cierra los ojos, agradecido.
8. Practica mucho deporte.
9. Si encuentras una persona que te gusta mucho, díselo con toda la sinceridad y la gracia de la que seas capaz. No pasa nada tanto si lo entiende como si no. Si no es recíproco, entonces no estaba previsto que él/ella formase parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 es la gran oportunidad para caminar juntos (y si no funciona, vuelve al punto 8).
10. Recuerda lo que has aprendido en la escuela y consulta tus apuntes.
11. Sé feliz como el sol, indomable como el mar.
12. No digas palabrotas. Sé siempre educadísimo y gentil.
13. Disfruta de películas con diálogos emotivos, sobre todo en inglés. Esto te ayudará a mejorar tus habilidades lingüísticas y tus oportunidades de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos. Vive la experiencia todo el verano.
14. Durante el día o la noche, sueña con cómo puede ser tu vida. Durante el verano, reúne fuerzas para no rendirte y haz todo lo que puedas para perseguir ese sueño.
15. Sé bueno.

Cesare Cata, profesor de una escuela de secundaria de la región italiana de Le Marche.

3 de junio de 2015

Levántate y anda

Los expertos aconsejan pasar por lo menos dos horas de la jornada laboral de pie. El sedentarismo aumenta el riesgo de cardiopatías, obesidad, diabetes y algunos cánceres. Se recomienda levantarse con frecuencia para evitar pasar mucho tiempo seguido sentados.


Ernest Hemingway solía escribir de pie, frente a un estante que le llegaba a la altura del pecho, donde tenía colocada su máquina de escribir. Algo similar hacía el filósofo Soren Kierkegaard y también el novelista Eduardo Mendoza, quien da vida a sus personajes sobre un pupitre de madera alto. Ese hábito de alejarse del escritorio y la silla para trabajar, lejos de ser una excentricidad de artista, resulta ser un hábito muy saludable, capaz de alejarnos de enfermedades como la obesidad, la diabetes o las cardiopatías.

Así lo vienen reivindicando desde hace años numerosos estudios científicos que han vinculado nuestra tendencia al sedentarismo con problemas de salud. Esta semana, además, se ha sumado la publicación de una guía de recomendaciones, la primera que existe de este tipo, para reducir los riesgos de pasar demasiado tiempo sentados. Según este documento, elaborado por un panel de expertos del Reino Unido a petición del sistema sanitario público de ese país y publicado en The British Journal of Sports Medicine, al menos deberíamos pasar dos horas de la jornada laboral de pie, aunque recogen que lo más conveniente sería duplicar esa cantidad de tiempo. Además, aconsejan tomar pequeños descansos con frecuencia para evitar estar mucho tiempo seguido delante del ordenador sin movernos.
La guía evalúa y recoge las pruebas disponibles hasta el momento  que vinculan un estilo de vida sedentario con el riesgo incrementado de padecer enfermedades metabólicas, pero también hipertensión e incluso cáncer.
En este sentido, hace unos meses se publicó un extenso estudio en “Annals of Internal Medicine”, que revisaba 47 investigaciones previas que analizaban la relación entre estar sentado y mortalidad prematura. Entre las conclusiones a que llegaba destacaban que aquellas personas que pasaban una gran cantidad de tiempo sentadas tenían un riesgo un 24% mayor de morir debido a problemas de salud durante el tiempo que duraba el estudio, que era de hasta 16 años, en comparación con aquellas que llevaban una vida menos sedentaria.
Asimismo, vieron que calentar la silla muchas horas estaba asociado con un 18% más de probabilidad de padecer enfermedad cardiovascular, un 17% cáncer, un 19% diabetes de tipo 2. También tomaron en consideración si los voluntarios de los distintos estudios practicaban deporte y comprobaron que, si bien su riesgo de enfermedad era menor, el ejercicio no contrarrestaba todos los efectos negativos del sedentarismo.
“De media, nos pasamos más de la mitad del día sentados, ya sea trabajando delante del ordenador o viendo la televisión. Nuestro estudio demuestra que, a pesar de los muchos beneficios que tiene el deporte para la salud, no es suficiente para reducir el riesgo de enfermedades provocadas por el sedentarismo”, afirmaba entonces David Alter, investigador de la Red Universitaria de Salud de Toronto (Canadá), en un comunicado de prensa.
En otro estudio en el que participaron hombres y mujeres que practicaban la misma cantidad de ejercicio cada día, los científicos comprobaron que por cada hora adicional que pasaban sentados, disminuían sus niveles de buena forma física.
Estar sentados, ¿el nuevo tabaco?
Se calcula que entre un 60 y un 75% del tiempo que pasamos despiertos lo hacemos sobre un asiento. Y el problema es que tenemos un cuerpo diseñado para moverse y no para tanta inactividad. Según un estudio realizado por científicos del Centro de Investigación en Biomedicina Pennington, en Los Ángeles, si redujésemos la cantidad de horas que nos pasamos en un asiento a tres al día, aumentaríamos nuestra esperanza de vida en casi dos años.
Pero, ¿por qué resulta tan pernicioso para la salud estar sentados? El vínculo entre vida sedentaria y problemas de salud comenzó a observarse en la década de los años 50, cuando los médicos se percataron de que los conductores del popular autobús rojo de doble piso de Londres tenían dos veces más probabilidades de padecer un ataque al corazón que sus compañeros que iban de pie cobrando el billete a los pasajeros.

Desde entonces se han realizado numerosos estudios que señalan que la causa  de ese efecto negativo podría ser que la inactividad ralentiza el metabolismo y eso afecta a la capacidad del organismo de regular los niveles de glucosa en sangre, así como la presión sanguínea; disminuye la descomposición del colesterol dañino y reduce la quema de calorías. Tan negativo es el impacto del sedentarismo sobre la salud que incluso algunos expertos lo han llegado a comparar con fumar. 

La Vanguardia 3/06/15.