16 de marzo de 2017
21 de febrero de 2017
Nutrición y deporte: la ecuación perfecta
Las pirámides
de alimentación saludable incluyen en su base la necesidad de realizar
actividad física de manera regular, y llevar una dieta equilibrada. Para ello,
es muy importante saber diferenciar entre peso y volumen; sobre todo a la vez
que se compagina una dieta con deporte.
Normalmente se comienza una actividad física de cierta intensidad con la
intención de perder peso, y al poco tiempo se comprueba que el peso va
aumentando paulatinamente. Esto se debe a que el músculo pesa más que la grasa
y, al tonificar el músculo gracias al entrenamiento, pesamos más, aunque a su
vez también vamos reduciendo el volumen y la grasa, nuestro principal objetivo.
La actividad física: RECOMENDACIONES GENERALES
Las recomendaciones sobre alimentación y
deporte, aunque pueden tener unos principios básicos comunes, son cuantitativa
y cualitativamente diferentes según a qué tipo de deportista vayan dirigidas.
Sin embargo, existe la necesidad de
adaptarlo y personalizarlo al máximo, de manera que no se pierda de vista que
hay aspectos cruciales como el reparto de la ingesta a lo largo del día, o las
proporciones de los nutrientes dentro de una misma ingesta, que pueden
condicionar distintos resultados.
Habitualmente, se recomienda al
deportista ingerir más proteínas, para aumentar el tejido muscular.
Se ha de adaptar la dieta al
entrenamiento para recuperarse lo antes posible entre sesión y sesión.
Es muy importante hidratarse a lo largo
de todo el día.
Es importante controlar la cantidad de
hidratos de carbono que entran en la dieta, ingiriendo mayor cantidad de
hidratos de carbono de moderado o bajo índice glucémico como las frutas,
hortalizas y verduras; y controlando un poquito más la ingesta de aquellos con
mayor índice glucémico, como son las legumbres, el arroz y la pasta.
En resumen, fraccionando la dieta diaria
en comidas menos copiosas, eligiendo el tipo de carbohidratos de índice
glucémico más moderado, e intercalando sesiones de actividad física que también
regulan la glucemia, se ejercen conjuntamente efectos saludables.
La
alimentación y la actividad física tienen que ir de la mano. La alimentación
puede y debe adecuarse al nivel de ejercicio practicado, y así maximizar los
beneficios obtenidos.
Es
recomendable ingerir raciones equilibradas de energía a lo largo del día y cada
3 o 4 horas.
En lo
referente al deporte, lo importante para perder grasa no es, como se ha dicho
muchas veces, realizar ejercicios de baja intensidad y largo tiempo, sino
aumentar nuestro gasto calórico. Y esto podemos intentarlo de la siguiente
manera:
Podemos
tratar de gastar más aumentando nuestras actividades físicas cotidianas: ir
andando a los sitios y no en coche, subir por las escaleras y no en ascensor,
realizar las tareas de la casa,…
Realizando
actividades de baja intensidad y larga duración: dos horas de bici o andar, una
hora nadar o correr…
O, si el
tiempo apremia y no disponemos de más de 30 o 45min, lo ideal es realizar una
actividad con un alto gasto calórico.
Las grasas en la alimentación
Es necesario
limitar la ingesta de grasas durante la dieta, pero lo importante es saber que
existen diferentes tipos de grasa, y precisamente debemos reducir solo la
ingesta de grasas saturadas y trans que son las que se acumulan y ponen en
riesgo nuestra salud. El resto de grasas, conocidas como grasas saludables, son
necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, ya que este tipo
de grasas las transformamos en energía y nuestras células las necesitan para
estar sanas.
De hecho, la
falta de grasa en el organismo ocasiona algunos problemas como el
debilitamiento de las arterias, provocando la ruptura espontánea de muchas de
ellas a falta de fuerza; o el envejecimiento prematuro de las células debido a
la falta de un componente graso en su estructura…
También es
cierto que las grasas tienden a acumularse en distintas zonas del cuerpo y esto
muchas veces viene dado por nuestra genética o simplemente por nuestro sexo;
por ejemplo, a la mayoría de los hombres se les acumula más en la zona del
abdomen, mientras que a las mujeres se les acumula más en la zona de las
caderas y los muslos.
En resumen,
debemos ingerir las calorías necesarias a lo largo del día para que nuestro
cuerpo y sus funciones se lleven a cabo con normalidad; luego no se trata ni de
comer más, si nuestro cuerpo no lo gasta, ya que derivaremos a grasa, ni de
comer menos, ya que nuestra masa muscular se verá afectada aun haciendo
deporte.
Cosas que hay que hacer
Nunca
conviene la reducción drástica de peso en pocas semanas a base de llegar casi a
eliminar la ingesta de alimentos comiendo cantidades muy pequeñas, ni
eliminando comidas, porque además de no ser saludable y encontrarnos más
débiles, bajamos el metabolismo basal (lo que consumimos en reposo), de modo
que cuando volvemos a una ingesta normal de alimentos enseguida cogemos todo el
peso que habíamos perdido porque nuestro cuerpo se ha acostumbrado a consumir
muy pocas calorías, y casi siempre en forma de grasa, no de la masa muscular
que habíamos perdido.
Es, por
tanto, muy importante desayunar, tomar algo a media mañana, comer, merendar y
cenar. Pero hay muchas otras cuestiones a tener en cuenta tanto a la hora de
empezar a hacer deporte como a la hora de seguir una rutina.
No se puede
modificar la edad cronológica, pero sí se puede cambiar la biológica a través
de una dieta y una rutina de ejercicio sana, equilibrada y adaptada a las
condiciones físicas y necesidades de cada uno.
La falta de
la grasa puede debilitar las arterias o provocar envejecimiento prematuro,
entre muchas otras consecuencias nocivas para nuestra salud y nuestro cuerpo. Y
lo mismo ocurre con la delgadez extrema y la falta absoluta de masa muscular; suele
acabar generando graves problemas, como la osteoporosis. Por eso, hay que comer
bien y hacer deporte por salud y no por
estética. Aunque, generalmente, las dos cosas van de la mano y, aunque pueda
parecer un tópico, si te cuidas por dentro,
se nota también por fuera.
1- Nunca debemos hacer deporte con el estómago vacío, ya que en vez de
favorecer nuestra masa muscular, ésta se vería afectada de manera negativa, lo
que podría llegar a ocasionarnos esguinces o luxaciones.
2- Nunca debe pasar más de una hora
desde que nos levantamos hasta que desayunamos, ya que al venir de un ayuno
nocturno durante las horas de sueño, nuestro cuerpo necesita combustible y
energía de la que tirar y si no se la proporcionamos, le estaremos haciendo un
flaco favor a nuestra masa muscular, ya que es de aquí de donde nuestro cuerpo
tira para obtener la energía que la falta.
3- Debemos evitar tomar hidratos de
carbono en forma líquida, por ejemplo zumos o gazpachos, ya que de esa manera
no hacemos trabajar a nuestro estómago, luego no quemamos apenas calorías en la
digestión de ese alimento y además no le provocamos a nuestro organismo un pico
de insulina generado por la cantidad de azúcar que encontramos presente en un
zumo de 2 o 3 naranjas, por ejemplo.
4- Nunca debemos comer hidrato de
carbono sólo, es decir, nunca comeremos nada que venga de la tierra sólo;
siempre lo acompañaremos de algo de proteína para no dar opción a provocar un
pico de insulina en nuestro cuerpo y así realizar todas y cada una de las
ingestas del día bien equilibradas.
5- Y por último, siempre debemos
realizar una ingesta equilibrada de alimento cada 3 o 4 horas, para así dotar a
nuestro cuerpo de una fuente constante de energía manteniendo nuestra masa
muscular intacta.
26 de septiembre de 2016
El abuso de bebidas energéticas causa problemas de salud
Aunque la evidencia científica no es
concluyente, el abuso de estas bebidas con alto contenido en cafeína podría resultar
perjudicial para la salud por lo que los expertos recomiendan la moderación en el
consumo, no combinarlas nunca con alcohol y que niños y grupos vulnerables se
abstengan de tomarlas.
Estas bebidas, de difícil definición,
contienen sustancias que aportan una cantidad importante de cafeína y que buscan elevar el
estado de activación del sistema simpático, el encargado de aumentar la
frecuencia cardiaca o el estado de atención.
Sin embargo, sus efectos positivos se
podrían ver limitados por sus posibles efectos secundarios como el aumento de la frecuencia
cardiaca, de la presión arterial o del gasto calórico.
Las bebidas energéticas están reguladas
por la Comisión Europea como un producto alimentario que se estipula que no debe superar la
cantidad de 32 mg de cafeína por 100 ml. Sin embargo, en la actualidad están
surgiendo nuevos formatos que podrían alterar la percepción del consumidor en
relación a la cantidad que se puede tomar o que pueden incitar a un mayor
consumo.
Es el caso de las 'energy drinks', de venta sólo en gasolineras, cuyos
envases pequeños de 60 ml contienen una mayor concentración de cafeína que los
envases habituales de 250 mg, o también la venta de envases de 500 ml o incluso
litro y medio de bebidas energéticas que ya se pueden adquirir en marcas
blancas en grandes cadenas de supermercados.
Las bebidas energéticas más conocidas llevan
gran cantidad de cafeína, unas 3 o 4 veces la cantidad presente en otras bebidas
como las colas o el café. La concentración de cafeína en las bebidas
energéticas está establecido; sin embargo, la cuestión está en el consumo
diario de grandes cantidades de bebidas energéticas o una combinación de
distintas bebidas que contienen cafeína, lo que eleva en gran medida el consumo
medio de esta sustancia entre la población.
Desde la agencia catalana de sanidad se advirtió en un informe a finales
del pasado año de que los grupos vulnerables (niños, adolescentes y
embarazadas) no debían abusar de estas bebidas con cafeína.
Sus recomendaciones de consumo, aunque no establecen una cantidad máxima,
sí apuntan que los niños pequeños deben evitar el consumo de bebidas
energéticas, cualquier bebida con cafeína y que los menores más mayores no
deben tomar más de una bebida con cafeína al día.
EXCESOS DE CAFEÍNA Y ALCOHOL EN LOS MÁS
JÓVENES
Se ha producido un cambio en los
patrones de consumo de los adolescentes que toman bebidas energéticas, cafés y
colas. Se cree que el aumento de la presión arterial y las pulsaciones en
personas susceptibles podría presentar riesgos.
Además, se han registrado algunos casos
de crisis psicóticas y muerte súbita asociados a la combinación de bebidas energéticas
y abuso del alcohol. El elevado nivel de cafeína presente en las bebidas energéticas lleva a
que su combinación con alcohol cree en los adolescentes y adultos una falsa sensación de
sobriedad que les lleva a seguir consumiendo alcohol, un efecto buscado por quienes
emplean estas bebidas.
La combinación con alcohol debe evitarse
por completo, ya que existen muertes descritas en la literatura científica y dado que
estas bebidas se toman para poder consumir más alcohol, una sustancia dañina,
se pueden ocasionar graves problemas para la salud.
El resto de contenidos que se incluyen en las bebidas energéticas como
taurina, vitamina B o gluconorolactona, no se ha demostrado que tengan ningún
efecto beneficioso o perjudicial en las dosis que se encuentran.
Si estas bebidas están en el mercado es porque no tienen efectos
perjudiciales, el problema está en las grandes cantidades de cafeína que
aportan y que su abuso puede ser perjudicial para los grupos vulnerables.
En el caso de personas con arritmias
puede ser perjudicial dado que la cafeína es un estimulante.
No se ha demostrado que estas bebidas con altos niveles de cafeína creen
adicción; sin embargo, a largo plazo la cafeína podría tener un efecto adictivo
de consumirse en grandes cantidades.
Hay personas que pueden llegar a consumir dos o tres litros de bebidas de
cola con cafeína que, además, son ricas en azúcar y calorías vacías y que
contribuyen a enfermedades como la diabetes o la obesidad".
BEBIDAS ENERGÉTICAS Y DEPORTE
Hay que
diferenciar entre las bebidas energéticas, no diseñadas para el deporte, y las
deportivas que ayudan a reponer la hidratación y minerales perdidos durante el ejercicio.
Las bebidas energéticas pueden llegar a proporcionar un efecto estimulante
en el deportista; por eso se toman antes de su práctica, en contraposición a
las deportivas que se beben durante o después. Aunque el consumo de bebidas
energéticas puede tener un efecto positivo sobre los resultados deportivos no
se consideran dopantes ya que no cumplen con dos de los tres criterios
internacionales para ello: aumentar el rendimiento deportivo, afectar
negativamente a la salud del deportista y violar el espíritu del deporte.
El consumo de bebidas energéticas antes de
realizar deporte en efecto mejora el rendimiento físico. Los resultados son
trasladables a la población general, aunque en no deportistas el efecto de la
cafeína podría ser mayor dado que durante el deporte esta sustancia se elimina
con más facilidad.
La cafeína no es un nutriente pero puede
tener en determinadas situaciones efectos beneficiosos como ayudar en un
momento puntual de trabajo, despejarse en un viaje en coche pero en niños no
existe ninguna recomendación de uso para las bebidas energéticas y a pesar de
ello un estudio de las autoridades europeas en materia de alimentación muestra
que ha aumentado su consumo en menores de 10 años.
23 de junio de 2016
9 de junio de 2016
Andar, mejor que correr
¿Sabías
que los beneficios del llamado power
walking superan con
creces los de correr? Te contamos los efectos en tu organismo y cómo
practicarlo correctamente.
Mucho antes de que los modernos le pusieran el muy rimbombante y
anglófono nombre de power
walking, el ex presidente ruso y Nobel de la Paz Mijaíl Gorbachov y
su esposa Raisa ya eran, a finales de la década de los 80 del siglo pasado,
unos acérrimos defensores de esta actividad que consiste, básicamente, en andar
de forma enérgica.
Ni más ni menos. Porque el power
walking (o smart walking), que
en los últimos tiempos ha ganado multitud de adeptos, no es más que caminar a
buen ritmo. Pero, ojo, no
vale hacerlo de cualquier forma. El power walking es más que un simple paseo. Hay que
caminar a un ritmo adecuado para quemar las mismas calorías que corriendo. Y
siempre que controlemos sus tres puntos fundamentales, frecuencia, tiempo y
ritmo, es un ejercicio seguro y efectivo.
La frecuencia ideal para
practicarlo es de tres a cuatro veces por semana. El
tiempo de cada sesión debe rondar incialmente los 40-45 minutos. Y en los
primeros entrenamientos el ritmo debería rondar el 60 por ciento de la
frecuencia cardíaca máxima. Un ritmo ágil, pero cómodo, que debe tener siempre
en cuenta la forma física con la que parte el que lo practica.
El power
walking es ideal para
esas personas que tienen poco
tiempo, no les gusta correr, no están en buena forma física o no les gusta
ejercitarse en lugares cerrados como los gimnasios. Y sus
beneficios saltan a la vista. Disminuye
la tensión arterial y los niveles de colesterol, lo que evita
problemas cardíacos. Mejora
el sistema inmunitario. Previene la diabetes y ayuda a controlar los niveles de
azúcar en sangre.
Tonifica una gran cantidad de músculos, sobre todo las pantorrillas, los muslos
y los glúteos. Ayuda a quemar calorías y a mantener activo el metabolismo. Y,
aparte de todo eso, desestresa, relaja
y ayuda a que nuestro humor mejore.
Y eso sin que haga falta correr. Así lo indica un revelador
estudio publicado hace unas semanas en la revista “Arteriosclerosis, Thrombosis
and Vascular Biology”. Según esta publicación, cuando se emplea
similar gasto de energía, correr reduce el riesgo de hipertensión en un 4,2% y
caminar en un 7,2%. En cuanto al riesgo de colesterol alto, correr supone una
reducción de ese riesgo en un 4,3% y caminar en un 7%. En cuanto a las
enfermedades cardiacas, correr reduce el riesgo en un 4,5% y caminar en un
9,3%. Es decir, en todos los casos andar es mucho más beneficioso que correr.
Y, además, produce menos desgaste y riesgo de lesiones.
Visto así, todo son ventajas. Pero mal realizado, el power
walking también tiene algunos riesgos, fácilmente evitables con los consejos que
siguen:
1. La cabeza, siempre erguida.
Nada de caminar mirando a la puntera de las zapatillas. La vista debe fijarse,
al menos, 20 metros por delante.
2.
Mueva los hombros de
una forma natural, libre. La postura para caminar no debe ser rígida, pero es
vital que la espalda esté recta y los hombros relajados.
3. Balancee los brazos de forma natural. Los brazos deben
balancearse de forma rítmica y alternativa, adecuándose a la zancada. Deben
doblarse por el codo con un ángulo aproximado de 90 grados.
4. Respire con fluidez. Al
caminar, respire profunda y rítmicamente para oxigenar mejor el organismo.
5. Mantenga la barbilla
paralela al suelo. La cabeza tampoco debe estar echada hacia atrás. Lo ideal es
llevar la barbilla paralela al suelo.
6. Apriete suavemente los
glúteos y el estómago. Si ejerce una ligera presión sobre
los abdominales y los glúteos, fortalecerá más esas zonas.
7. Coloque la pelvis por debajo
del torso. De esa manera caminará más erguido, y no cometa el error de
dar zancadas muy largas.
8. Los pies deben ir paralelos
uno con el otro. Para que el ejercicio sea efectivo y más descansado, los pies
deben mantenerse a la misma distancia que el ancho de los hombros. Use calzado
deportivo ligero y, a la vez, resistente.
Artículo publicado por Alberto E.
Parra en el número 112 de la revista Salud y Corazón.
27 de mayo de 2016
28 de Mayo: Día de la Nutrición
Más de 5 millones de españoles se identifican con la opción flexitariana
El flexitarianismo es la práctica de ser «flexible» sobre la medida en que se es vegetariano. Un flexitariano puede que en su casa solamente cocine platos vegetarianos, pero que en casa de amigos o familiares coma platos que contengan carne. O siga una dieta vegetariana pero consuma comidas no vegetarianas para una dieta omnívora pero basada casi en su totalidad en vegetales. Ante todo, un flexitariano debe partir de una dieta vegetariana y consumir productos animales con menor frecuencia.
10 de mayo de 2016
DESHIDRATACIÓN
Deshidratación es cuando nuestro
organismo pierde más agua de la que se ingiere, es decir cuando el balance hídrico es negativo. Esta pérdida de agua a
menudo va acompañada de la pérdida de sales minerales o electrolitos,
fundamentalmente sodio y potasio.
En condiciones normales nuestro cuerpo pierde 2-2,5
litros de agua diarios; este agua perdida se debe reponer para mantener la
hidratación.
Estas pérdidas se producen al respirar, orinar,
defecar y sudar.
Durante la actividad deportiva se produce una gran
cantidad de calor, que hace aumentar la temperatura corporal, este calor debe
ser transferido hacia el exterior y los mecanismos que nuestro organismo
utiliza son disipación de calor a través de la radiación (aumenta el volumen
sanguíneo y se envía más sangre a la piel) y el otro mecanismo es aumentar el
rango de producción de sudor.
Debido a este aumento en la producción de sudor se
produce una mayor pérdida de agua y electrolitos, que podría llevar a un estado
de deshidratación si no se lleva a cabo una reposición de fluidos y
electrolitos adecuada, y como consecuencia una disminución en el rendimiento
deportivo; por esta razón los deportistas deben seguir unas pautas para
conseguir una hidratación óptima para la realización de la práctica deportiva.
Tan sólo una pérdida de un 2% en el agua corporal da como resultado una
reducción importante en el rendimiento deportivo.
La importancia de la hidratación es debida a que
principalmente el agua es el componente mayoritario de nuestro organismo. Es el
componente mayoritario en las células (excepto en las células grasas),
lubricante para el cerebro y las articulaciones, transporta los nutrientes a las
células y retira las sustancias de desecho de estas, forma el plasma sanguíneo,
juega un papel importante en la digestión y absorción de los alimentos,
mantenimiento de la tensión arterial, buen funcionamiento de los riñones,
regulación de la temperatura corporal (eliminación de agua a través del sudor),
etc.
La mejor estrategia que pueden utilizar los
deportistas para evitar la deshidratación, es compensar la pérdida de fluidos y
electrolitos mediante unas pautas de toma de líquidos antes, durante y después
del ejercicio.
Tomando estas medidas se conseguirá además evitar que
se produzcan problemas que van asociados a las pérdidas de fluidos como
son los calambres por calor, agotamiento por calor, golpe de calor e
hiponatremia.
En el deporte, además de realizar una ingestión
adecuada de nutrientes, es fundamental realizar una hidratación adecuada; ambas
estrategias nutricionales nos van a llevar a conseguir un mejor rendimiento
físico y mental.
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